Archivos en la Categoría 'Cultura'

01
sep
10

Doña Perfecta al cine

Un poco cultural esta vez, pero con un tema que no esta fuera de lugar, les traigo esta reseña.

Estrenada en 1950 bajo la dirección de Alejandro Galindo, la adaptación fílmica del libro Doña Perfecta de Benito Pérez Galdós resulta una agradable y le tienen lugar a lo largo del filme (la mención de Porfirio Díaz, la aparición del ejército, por ejemplo), dicha relación viene ya desde el original de Galdós, el cual a través de dos personajes tan emblemáticos como opuestos, le da nombres a dos posturas que entraban en un conflicto cada vez más violento, a saber, Pepe Rey y Doña Perfecta.

Pepe Rey como aquel joven liberal e hijo de la ciencia y una doctrina positivista que buscaba respuestas, y las más de las veces las encontraba. Como buena juventud existe un dejo de antipatía por las generaciones mayores, más cuanto éstas encarnan justamente la postura antagónica y que en esta ocasión recibe el nombre de Perfecta, Doña Perfecta.

El personaje resulta una suculenta ironía, que hace sátira de aquella clase descrita como rancia, falsa y dogmática, debido a la cual el progreso se estancaba. Doña Perfecta es altiva, femenina, clerical, “buena cristiana”, lo cual no resulta más que una apariencia a través de la cual alcanza sus objetivos. Bien pudiera ser Perfecta una representación bastante de fiel de la Iglesia misma. Los mismos métodos, el mismo chantaje, la misma aparente debilidad, los mismos fines, todo esto visto desde luego a través de un discurso liberal, que es como seguramente tanto Galdós como Galindo quisieran que lo apreciáramos

A grandes rasgos podemos decir que la  obra es la misma (Galdón- Galindo), entendiéndose por ello el logro de un director mexicano por adaptar de manera exitosa, fiel pero significativa una obra que se ha convertido en clásica.

No obstante, hay un gran cambio de significado en cuanto al gran final. Con Galdós, la muerte de Pepe Rey que simboliza la muerte del progreso ante el tradicionalismo católico, causa la locura de Rosario, su prima y amada, quien, joven desorientada, sin duda alguna la juventud encarnada, y ahí acaba.

Con Galindo la cosa es diferente, fiel a su liberalismo, en efecto mata a Pepe Rey, el discurso es “la iglesia es mala” pero ante tal situación Rosario no enloquece, ni palidece, por el contrario se rebela contra esa madre que la mantenía reprimida y engañada, abre los ojos y empieza a valerse por sí misma. Ésta es la apuesta de Galindo.

09
jun
10

Regresos inesperados muy esperados que nadie esperaba se dieran antes de lo esperado… (O de mi regreso al Pachuco)

Regreso al Pachuco de México. Es bueno volver a poner una serie de palabras disque organizadas en forma de ensayos aquí.  Me alegra, me llena y me impulsa.

¿Somos cotidianidad? ¿Progresiones de acción a través del tiempo? ¿Somos uno más uno más uno? ¿O hay más? Al dejar de escribir, momentáneamente, noté dos cosas… la inercia de la vida es rompible, si una fuerza mayor se interpone en ella. Parece ley física, dudo que lo sea. ¿Es malo romper la inercia? No. ¿Es malo recuperar la inercia? Tampoco. Simplemente es parte del camino que hay que recorrer. Siempre hay que darse el tiempo de repensar nuestra inercia.

La política, la economía, la sociedad y en general eso que conforma la  cotidianidad de la mayoría de las personas se deja llevar por una inercia que viene desde hace mucho y que hemos adoptado y nombrado “modo de vida”. Chale. Entiéndase el chale como un: que aburrido, que triste, que corto, que absurdo y sobre todo como un “ya no”.  Debemos recuperar ese sentimiento que nos movía a hacer política, que nos impulsaba a ser sociedad, a seguir caminando, a ver como resolvíamos los problemas, a ver como le hacíamos para mejorar, a ver la economía como respuesta a problemas y no como creación de nuevos. No sólo hacer las cosas por inercia.

Es por eso que me atrevo a decir que para esta nueva etapa en el Pachuco trataré de romper la inercia. Esto como primer paso para la solución, la proposición, la apertura, el diálogo encaminándose siempre a una mejor persona y por ende a una mejor sociedad.

Rompámosle a la inercia de la cotidianidad.

Jama.

11
mar
10

La política en la universidad

¿Cuál es la función de la Universidad Nacional? Es una pregunta que ha rondado la cabeza de infinidad de pensadores y sobre ella hay una gran cantidad de reflexiones. De ellas recupero la que da Vargas Llosa como respuesta a la pregunta: “La función original de la Universidad es la  preservar, crear y transmitir cultura” a la cual me permitiría añadir que en el caso de las universidades públicas  esta preservación, creación y transmisión de cultura ha de estar abierta a cualquier individuo, sin distingos de tipo económico.

Sin embargo hay sectores dentro de ¿la comunidad estudiantil? (la pregunta viene porque curiosamente uno nunca les ve estudiando) que exigen y demandan que la Universidad sea baluarte de una posición ideológica, que la Universidad entre toda como un agente político, que las aulas se cierren para realizar marchas y mítines en apoyo a x o y grupo.  En resumen, exigen que la Universidad entre de lleno a la política.

De antemano aclaro que me parece un esfuerzo inútil intentar darle el carácter de científico a algo que es meramente valorativo como es la posición que uno puede tener frente a una postura política o ideológica. Dicho ello, me parece que la postura de volver a la Universidad y a su cuerpo de integrantes (profesores, estudiantes, etc.) en agentes políticos es sacrificar a una de las instituciones que mayores beneficios sociales otorgan por un motivo absurdo.

Para entrar en la  arena política es necesario asumir una bandera ideológica, ya sea de derecha o de izquierda. Si se pretende que los estudiantes y profesores como entes que forman a la Universidad entren a esta arena (porque las marchas, los paros y ese tipo de acciones eso significan) deben de abrazarse a una posición ideológica y hacer a un lado el proceso de confrontación y de cuestionamiento de ideas que rige el proceso de generación de conocimiento en las universidades. No importa que se abrace la posición “crítica” de un tema, al momento en que se le trata como materia ideológica y no objeto de estudio, se deja de estudiar y se empieza a predicar, volviendo a la “crítica” en dogma.

Si un profesor hace labor política desde su posición, traiciona la confianza que el estudiante tácitamente coloca en él cómo proveedor de herramientas y conocimientos, corresponde a esta confianza con limitar a una sola perspectiva la forma de abordar un tema (o peor aún omite hechos que puedan poner en duda lo que “enseña”) y al final termina por volver al estudiante en un muñeco de ventrílocuo.  El caso opuesto es el estudiante que sabotea las clases que dan un punto de vista diferente al propio, aquel que en lugar de someter sus ideas al cuestionamiento que en la universidad tiene lugar, busca imponerlas cerrando salones y profiriendo gritos. El estudiante que prefiere cerrar la universidad para apoyar una bandera ajena a la universidad, traiciona su carácter de estudiante y se convierte en activista político.

No estoy diciendo que estudiantes y profesores debamos aislarnos de la sociedad y trepar por la torre de marfil de la academia.  La  cuestión es que no podemos integrarnos a la política bajo ese carácter. De hacerlo habremos de hacerlo como ciudadanos, y lo hemos de hacer en los foros que estén diseñados para la expresión política (que van desde la calle hasta blogs como éste). SI queremos apoyar una causa, y  ello significa que tendremos que dejar  de asistir a clases por un día, hagámoslo, vayamos a las manifestaciones en nuestro carácter de convencidos de esa posición, pero no cerremos la universidad, no cerremos el foro de dialogo de ideas.

No sacrifiquemos a la universidad por un cortoplacismo carente de visión, en el largo plazo son las habilidades, los conocimientos y las experiencias que adquirimos en la Universidad lo que nos permitirá hacer de nuestro país un mejor lugar. Cerrar un día los salones, negarnos a confrontar ideas, es poner en riesgo nuestra capacidad de aportar algo favorable al país en un futuro.

¡No al paro del 16 de marzo !

Luis Angel Monroy Gómez Franco

19
ene
10

Vamos todos a leer.

Transcurría hoy mi día en la ciudad de siempre, y como buen transeúnte que soy, deambulaba por aquí y por allá, para acudir lo más puntual posible a mis citas y compromisos.

Y no sé si realmente haya pasado así, o si sólo es cosa mía, pero me pareció ver a un número elevado de personas que sostenían bajo su mirada inspectiva un libro. Cosa que me hizo recordar aquellos datos del bajo índice de lectura que tienen los mexicanos, y pensé en la desgracia que ello significaba, puesto que realmete el mundo de la lectura es maravilloso, absorbente, interesante y gratificante.

Ha ocurrido últimamente que la llamada “literatura de masas” ha tenido un gran impacto, no sé con exactitud cuándo habrá empezado esta faceta, pero me parece que el título que más marcó a mis congeneracionales y a mi fue Harry Potter y sus secuelas. Han seguido libros como El código Da Vinci o más recientemente Crepúsculo, que si bien no podría calificar de malos, me atrevo a decir que lo propuesto en ellos no produce algún aporte, es como un remake vacío. Su único fin es vender.

No obstante, podría rescatarse una virtud de este tipo de literatura: la de iniciar el hábito y placer por leer. Pues ocurre que muchas veces es una mera aversión ficticia la que aleja a los individuos de los libros. Pero rota esta adversidad, nos econtramos con un verdadero universo de opciones.

Y propongo muchachos, qe todos contribuyamos un poco a la formación cultual del prójimo a través de la recomendación de un libro.

Puede ser cualquiera, pero con la característica de haber significado algo relevante para uno mismo, ya que por eso mismo lo estamos recomendando, y si pueden poner a grandes rasgos porqué lo recomiendan, no está de más.

No demoremos más, aprovechemos esta oportunidad y a leer.

Inicio yo mismo:

Un viejo que leía novelas de amor. Luis Sepúlveda.  Tusquets.

Simplemente un encuentro esplendoroso entre el hombre y la naturaleza.

Un saludo.

Ustedes ¿que leen?

Omar M.

14
ene
10

El mundo que pasa.

En esta ciudad ocurren tantas cosas.

En este país ocurren tantas cosas.

En este mudo ocurren tantas cosas.

Tantos acontecimientos que parecen lanzarse sin pensarlo dos veces del trampolín del tiempo, que nos invaden, que nos llenan y que a veces, nos sofocan.

En un lapso tan breve como lo es una semana, en comparación con la inmensidad temporal del universo, nos encontramos con un comentarista que no sabe hablar, con alzas y mas alzas a los alimentos y a lo demás, con un periodista, otro de muchos, asesinado, y de la mano con la nueva de que de nuevo contamos con la ciudad más peligrosa del mundo.

Cosas importantes que ocurren a cada instante, cosas que no podemos dejar pasar, y que sin embargo, en un mes dfícilmente se recordarán. Es y ha sido el problema del hombre desde su existencia: ¿cómo hacer trascendental lo efímero? Porque además de todo no se trata de un simple disparo al aire, de un copo de nieve que cae, sino de una verdadera nevada, y una balacera que, por ser multitud, contribuye al trato superficial.

Ahí está el detalle, en esa situación de captar lo fugaz, es donde entra el periodista, que de la mejor forma posible intenta rescatar cierta información para que pueda ser apreciada y a su vez asimilada por los demás, por la sociedad. Por esto mismo el periodista no puede permitirse flaquear, debe permanecer siempre al pie del cañón, y alerta cual sabueso para buscar y atrapar la nota, los hechos relevantes; añadida a estos requisitos, está la responsabilidad social que cae en los hombros de dicho actor.

Un periodista va más allá de lo técnico, de saber tomar fotos o redactar, un periodista sobre todo debe entenderse como una herramienta para llegar a un bienestar social, más que una mejoría,una balanza. La información es uno de los contrapesos más importantes que tiene el poder estatal, y por esto mismo debe estar del lado del pueblo, de preferencia de los de abajo.  El periodista como individuo debe procurar forma auditorios, lectores o televidentes críticos, que sean capaces de discernir entre la información que reciben a través del análisis (forzosamente activo) y reflexión de la misma.

El periodista, podría decirse, es un enemigo natural del personaje o grupo que mantenga el poder en una sociedad. Puesto que “se mete en donde nadie lo llama” los grandes políticos o empresarios corren el riesgo de perder su reputación, su status social. Hay cosas que la gente no debe de saber (o eso piensan) y por eso mismo se da la agresión hacia quienes procuran manifestar su libertad de expresión…

Sin embargo, hoy en día, en nuestro país, el ta lindo y adorado México, imagino difícil una situación más descarada que la que vivimos, y me refiero a lo siguiente:

  • Aquí a los políticos y empresarios les ha empezado a valer un cacahuate la opinión pública, esto debido a que realmente no sirve para nada, al menos en este país. Resulta bastante conocido para los mexicanos en general que el sistema político está lleno de mano negra y corrupción , que hay relaciones turbias entre los que se supone dirigen al país, y los que se dedican a desestabilizarlo, a pesar de esto no pasa nada, tomemos un ejemplo; ¿recuerdan cuando De la Madrid dijo que Salinas se robó la patida secreta“? Bien pues ¿qué ocurrió? Nada. Otro ejemplo un tanto más controversial: el fraude electoral del 2006, dejemos atrás las afiliaciones partidistas, estoy seguro que millones de mexicanos pensamos que aquello en efecto fue un fraude, y ¿qué pasó? ¡Nada!
  • Hoy por hoy realmente tenemos al frente del país a unos  sinvergüenzas (literalmente), y por lo mismo no logro entender por qué, si son tan libres de hacer lo que quieran y no pasa nada, siguen atentando contra periodistas. ¿Qué más puede saber la gente que no sepa ya? Este país está hecho un basurero. Y aún si algún reportero logrará publicar una nota en un periódico local, los grandes medios se encargarían de disolver el argumento. ¡No hay porque seguir cazando periodistas! Esto no puede seguir así. Se supone que desde hace mucho se empezó a aplicar el soft power, la persuasión en lugar de la violencia, ha resultado ser más efectiva.

México es de los países más peligrosos para ejercer el periodismo, y además de que no es posible, no es necesario.

Pensemos todos un poco y escuchemos nuestra cabeza a ver que nos dice el silbidito.

Antes de cerrar, quisiera manifestar las condolencias y solidaridad de El Pachuco de México para con el pueblo haitiano por la terrible tragedia ocurrida el día martes 12 de enero.

Es algo que pesa muy hondo, el sufrimiento de un pueblo entero. No hay consuelo para tal.

Del mundo que pasa

Omar M.

06
dic
09

Sombras.

¡Muchachos! En esta ocasión les traigo un cortometraje que elaboré pa una clase.

Échenle un ojo y pongan su crítica. :)

Un saludo.

Omar M.

23
nov
09

Después de todo…

Después que las voces griten,

después que los silencios reinen

después de que el hombre viva entre las sombras

y mucho después de que la luz ilumine la vereda.

Vendrá entonces el tiempo

con sus 360 grados

a marcar con sus índices dictatoriales

las grandes paradojas:

la certeza de lo incierto,

las añoranzas del futuro,

el círculo lineal

y aquella frase ecléctica infalible

del final del principio,

y el principio del final.

 

En ese momento nos daremos cuenta.

Y antinaturales como siempre

reíremos 

                 protestaremos

                                          nos rebelaremos

                                                                   y un poco después

gritaremos.

 

Omar M.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

19
nov
09

La función de la historia (20 de noviembre)

O, cosas del calendario cívico, mañana se conmemorarán 99 años de que Francisco Ignacio (no Indalecio) Madero cruzara la frontera EE.UU.-México para iniciar la Revolución en contra de Porfirio Díaz. (Que eso de ninguna forma significa que había ya todo un ejercito esperándolo, mas bien todo lo contrario, con suerte sus hermanos lo acompañaban)  Y ¿Qué va a pasar?  Pues realmente será un día como cualquier otro, ya ni el día de descanso nos dan y nos perderemos del antes infaltable desfile corporativista con que se conmemoraba la fecha.

Entonces ¿Aún es necesario recordar a la Revolución? ¿Aún nos significa algo? ¿O de tanto recordarla ya no nos significa nada? O porque no ampliar más la pregunta y arriesgarnos al preguntar ¿De qué nos sirve la historia? Preguntas nada sencillas a las cuales intentare dar una respuesta satisfactoria.

¿De qué nos sirve la historia? Semejante pregunta se han de hacer todos aquellos que se ven obligados a estudiar historia sin su consentimiento. Y es que, a simple vista, la historia se nos presenta como un compendio de datos que sinceramente no tienen aplicación útil en la vida diaria. Y esta visión se ve favorecida por la forma en que comúnmente se enseña la historia (que mas que enseñar historia es mas bien “técnicas de memorización de datos”) por lo que si se ve así a la historia, esta carece de utilidad real y es deficitaria de atractivo.

Pero…la historia es mucho más que datos guardados en un cajón de la memoria. Toda institución que actualmente existe tuvo sus orígenes en algún momento del pasado, y con el término institución no sólo me refiero a las formales es decir leyes, gobiernos, etc., si no también las informales como son las costumbres, las practicas sociales etc. Entonces, la historia se nos presenta como la forma de acceder a los momentos en que estas se originaron y entender su desarrollo y por tanto entender porque funcionan en la actualidad como funcionan.

Sin embargo si uno trata de hacer ese análisis evolutivo, por llamarlo de alguna forma, partiendo de la historia de datos y fechas que nos da el método común de enseñanza de la historia a nivel básico, lo más seguro es que nos toparemos con que es información sin un hilo conductor. Es ahí donde entra la función del propio investigador histórico, éste tiene que detectar el hilo conductor detrás de todos esos datos, fechas y hechos y elaborar un esquema de causalidades que les de un orden y sentido.

PERO, y este es un gran pero, aquel que lea el resultado de este proceso, debe de estar siempre consciente que  ese resultado no es sino la interpretación de ese investigador histórico, sujeta a las características ideológicas, culturales y sociales del investigador.

He ahí la razón por la cual dije investigador histórico y no historiador, ya que si bien ambos necesariamente deben de conocer la metodología en base a la cual se generan estas interpretaciones, los requisitos de validez que deben de tener (coherencia, lógica interna etc) y demás características, un investigador histórico no necesariamente tiene que ser un historiador, bien puede ser un economista, un sociólogo, un politólogo y porque no un matemático.

El historiador simplemente es aquel que asume como oficio de tiempo completo esta labor, cuyo objetivo a mi parecer no debe de ser la explicación del académico dirigida otro académico, sino, como dijo hoy Paco Ignacio Taibo II, “el historiador debe de explicarle a la sociedad su historia”. A eso yo añadiría que cada miembro de la sociedad no debe de tomar como verdad absoluta la explicación que el historiador le da, sino que debe de ir hacia la historia el mismo y generar la suya propia.

Entonces dicho esto, es posible responder a los cuestionamientos acerca de la revolución. ¿Aún es necesario recordar a la Revolución? Si pues nos guste o no, la institucionalidad que nos rige emanó de ella, gran parte de lsus postulados ideológicos se han inculcado dentro de la cultura mexicana hasta puntos muy hondos, y por ello debe de recordársele y sobretodo investigársele.

¿Aún nos significa algo? En mi opinión si, y el claro ejemplo es que los postulados básicos de la constitución emanada de la revolución ahí siguen.

¿De tanto recordarla ya no nos significa nada? Si bien es cierto que el PRI constituyó su justificación histórica en la Revolución Méxicana (que es otra función de la historia, permitir un anclaje del presente con el pasado) esto no quiere decir que los hechos hayan perdido su significado. Que se le haya mitificado (cosa que pasó con todas las Revoluciones, fuera la Rusa, la Francesa o la Cubana) de ninguna forma quiere decir que el suceso no haya significado un cambio sustancial, que a partir de él se haya generado una nueva institucionalidad.

Decir que la Revolución no fue tal sería decir que todo terminó igual…lo cual no es sino transportar nuestros enojos con el presente a la propia investigación, pues que mejor prueba hay de que las cosas cambiaron que el hecho de que antes de la Revolución gran parte de los gobernantes mexicanos llegaron al poder vía golpe de Estado, y después de ella ya existía un marco institucional que permitía este traspaso del poder de una forma menos violenta.

¿Para ustedes que significa la revolución? ¿Cuál es su caudillo favorito?

Comenten que para eso está el espacio.

Luis A. Monroy



27
oct
09

¡Me tienes!

¡Me tienes!

Mi mente:

Me miente,

¿Me tiene?

¿Me teme?

Tenme:

En mi ente,

Mienteme:

Me tiente.

Tenme en mente:

En mi tenme,

Tenme en mí.

¡Me tienes!

Jama

02
oct
09

“Pero hubiera querido poderme jugar toda la muerte allá, en el pasado, o toda la vida en el porvenir que no puedo alcanzar” (2 de Octubre)

estedialogo
Si, hoy es 2 de octubre…con todas las connotaciones que tiene para México esa fecha. Y es que realmente en nuestra historia hay pocas fechas tan evocativas como esta (que digamos fuera de las oficiales, es la mas identificada por la población) Sin embargo justo como cuando se quiere construir un monumento(o estación de metro, funciona igual) para honrar a alguien y el monumento se vuelve mas famoso que el personaje, eso mismo ha ocurrido con el movimiento estudiantil mexicano de 1968.

Comparemos por un momento como son recordados internacionalmente los diversos eventos de 1968: En Checoslovaquia se desarrollaba la “Primavera de Praga” donde se buscaba generar un socialismo con cara humana (léase un socialismo que no implique renunciar completamente a cualquier noción de libertad), en Francia ocurría el Mayo de París (donde todo comenzó por la falta de espacios en la Sorbona y termino siendo un movimiento social generador de filosofía y de la V República Francesa) y en México…¿Qué paso en México? He ahí la pregunta de los 54 mil millones…¿Realmente cuantos sabemos que sucedió en México antes del 2 de Octubre? ¿Cuántos sabemos cuales eran las propuestas y las influencias del movimiento estudiantil?

Y es que si bien es muy cierto que el 2 de octubre es muy importante (que merece ser recordado pues permite observar de lo que es capaz un gobierno que se siente amenazado, además de que la historia demanda aclarar lo sucedido en Tlatelolco ese día) en mi opinión vale muchísimo más recordar las propuestas surgidas antes de esa fecha, y no sólo recordarlas sino comprenderlas…porque esa es la parte creadora del movimiento…¿Porqué tenemos que concentrarnos en recordar sólo su final violento?

Si solamente recordamos su final jamás podremos hacerle justa memoria al los estudiantes y demás participantes del movimiento, porque no hay mejor homenaje que comprender la magnitud de sus acciones, el origen de estas y sobretodo su trascendencia. ¿O acaso no es de analizar como un movimiento originado por la disolución violenta de una marcha de preparatorianos termino englobando a todo el estudiantado del D.F.? ¿No es interesante como es que este movimiento decidió enfrentar al gobierno? ¿No es trascendental que esto ocurriera justo en el pináculo del régimen priísta?

Dejémonos de la salida sencilla que es el decir “Dos de octubre, no se olvida” y pasemos al “68, no se olvida”, porque hasta que no lo hagamos, hasta que no se haga de conocimiento general lo que sucedió en ese año (que terminó marcando al sistema político mexicano y que muchos aducen como el principio del fin del régimen priísta) los hechos del 68 mexicano seguirán siendo utilizados como bandera por grupos que no deberían siquiera tener oportunidad de hacerlo (como por ejemplo un líder sindical mas charro que Vicente Fernández) y eso creo que es la peor forma de homenajear a quienes con sus sacrificios abrieron la brecha que derivo en la consecución de mayores libertades para todos.

Comprender al 68 mas allá del 2 de octubre es un pequeño paso para que nuestro país deje de ser un país con Alz-Heimer, en el que la historia es solo una cosa que reside en el museo, a la cual no se le halla mayor sentido que el ser conocimiento inútil. Un país que por no conocer su historia no conoce sus capacidades, sus defectos y sus posibilidades. Porque nos guste o no el ayer de un país sigue vivo en el hoy, a través de las instituciones y de las costumbre hombres que hace años murieron siguen jugando un papel trascendental en el 2009. Hasta que no comprendamos este punto, seguiremos siendo simples extras en la historia del mundo.

¡Comenten!

Luis Angel Monroy




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