
O, cosas del calendario cívico, mañana se conmemorarán 99 años de que Francisco Ignacio (no Indalecio) Madero cruzara la frontera EE.UU.-México para iniciar la Revolución en contra de Porfirio Díaz. (Que eso de ninguna forma significa que había ya todo un ejercito esperándolo, mas bien todo lo contrario, con suerte sus hermanos lo acompañaban) Y ¿Qué va a pasar? Pues realmente será un día como cualquier otro, ya ni el día de descanso nos dan y nos perderemos del antes infaltable desfile corporativista con que se conmemoraba la fecha.
Entonces ¿Aún es necesario recordar a la Revolución? ¿Aún nos significa algo? ¿O de tanto recordarla ya no nos significa nada? O porque no ampliar más la pregunta y arriesgarnos al preguntar ¿De qué nos sirve la historia? Preguntas nada sencillas a las cuales intentare dar una respuesta satisfactoria.
¿De qué nos sirve la historia? Semejante pregunta se han de hacer todos aquellos que se ven obligados a estudiar historia sin su consentimiento. Y es que, a simple vista, la historia se nos presenta como un compendio de datos que sinceramente no tienen aplicación útil en la vida diaria. Y esta visión se ve favorecida por la forma en que comúnmente se enseña la historia (que mas que enseñar historia es mas bien “técnicas de memorización de datos”) por lo que si se ve así a la historia, esta carece de utilidad real y es deficitaria de atractivo.
Pero…la historia es mucho más que datos guardados en un cajón de la memoria. Toda institución que actualmente existe tuvo sus orígenes en algún momento del pasado, y con el término institución no sólo me refiero a las formales es decir leyes, gobiernos, etc., si no también las informales como son las costumbres, las practicas sociales etc. Entonces, la historia se nos presenta como la forma de acceder a los momentos en que estas se originaron y entender su desarrollo y por tanto entender porque funcionan en la actualidad como funcionan.
Sin embargo si uno trata de hacer ese análisis evolutivo, por llamarlo de alguna forma, partiendo de la historia de datos y fechas que nos da el método común de enseñanza de la historia a nivel básico, lo más seguro es que nos toparemos con que es información sin un hilo conductor. Es ahí donde entra la función del propio investigador histórico, éste tiene que detectar el hilo conductor detrás de todos esos datos, fechas y hechos y elaborar un esquema de causalidades que les de un orden y sentido.
PERO, y este es un gran pero, aquel que lea el resultado de este proceso, debe de estar siempre consciente que ese resultado no es sino la interpretación de ese investigador histórico, sujeta a las características ideológicas, culturales y sociales del investigador.
He ahí la razón por la cual dije investigador histórico y no historiador, ya que si bien ambos necesariamente deben de conocer la metodología en base a la cual se generan estas interpretaciones, los requisitos de validez que deben de tener (coherencia, lógica interna etc) y demás características, un investigador histórico no necesariamente tiene que ser un historiador, bien puede ser un economista, un sociólogo, un politólogo y porque no un matemático.
El historiador simplemente es aquel que asume como oficio de tiempo completo esta labor, cuyo objetivo a mi parecer no debe de ser la explicación del académico dirigida otro académico, sino, como dijo hoy Paco Ignacio Taibo II, “el historiador debe de explicarle a la sociedad su historia”. A eso yo añadiría que cada miembro de la sociedad no debe de tomar como verdad absoluta la explicación que el historiador le da, sino que debe de ir hacia la historia el mismo y generar la suya propia.
Entonces dicho esto, es posible responder a los cuestionamientos acerca de la revolución. ¿Aún es necesario recordar a la Revolución? Si pues nos guste o no, la institucionalidad que nos rige emanó de ella, gran parte de lsus postulados ideológicos se han inculcado dentro de la cultura mexicana hasta puntos muy hondos, y por ello debe de recordársele y sobretodo investigársele.
¿Aún nos significa algo? En mi opinión si, y el claro ejemplo es que los postulados básicos de la constitución emanada de la revolución ahí siguen.
¿De tanto recordarla ya no nos significa nada? Si bien es cierto que el PRI constituyó su justificación histórica en la Revolución Méxicana (que es otra función de la historia, permitir un anclaje del presente con el pasado) esto no quiere decir que los hechos hayan perdido su significado. Que se le haya mitificado (cosa que pasó con todas las Revoluciones, fuera la Rusa, la Francesa o la Cubana) de ninguna forma quiere decir que el suceso no haya significado un cambio sustancial, que a partir de él se haya generado una nueva institucionalidad.
Decir que la Revolución no fue tal sería decir que todo terminó igual…lo cual no es sino transportar nuestros enojos con el presente a la propia investigación, pues que mejor prueba hay de que las cosas cambiaron que el hecho de que antes de la Revolución gran parte de los gobernantes mexicanos llegaron al poder vía golpe de Estado, y después de ella ya existía un marco institucional que permitía este traspaso del poder de una forma menos violenta.
¿Para ustedes que significa la revolución? ¿Cuál es su caudillo favorito?
Comenten que para eso está el espacio.
Luis A. Monroy
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