
Bertha Prado
No hace mucho se publicó en este espacio un fragmento del gran poema: Declaración de Amor a la Ciudad de México. Pues me ha llegado la noticia, de que su autora, la maestra Bertha Prado ha fallecido. Quiero dedicar estas líneas a su memoria. Estoy más que seguro que no muchos la reconocen. No fue famosa, ni reconocida debidamente. En parte porque no se dedicó a buscar ese reconocimiento. Fue poco el tiempo que me tocó compartir con ella, y, sin embargo, su huella es latente en cada uno de mis escritos. Ya que ella, y no sólo a mí, me acercó a la poesía. Me abrió las puertas a un medio de expresión muchas veces liberador. Se que más de uno de mis amigos recuerda perfectamente el momento en que subimos al escenerio y recitamos:
Ciudad de mis mayores, de cutis de tezontle,
Señorial Ciudad mía de traza majestuosa,
Con cúpulas vestidas de nobles azulejos
Donde el aire se nutre de luz maravillosa
Mexicana metrópoli adornada de encajes
Hechos de espuma pétrea, magia de Churrigera
¡Cómo te han profanado los bárbaros tatuajes
De rótulos y anuncios, de esta fenicia era!
Tenochtitlan los índios te llamaron. Debieras
Seguir con ese nombre, con las aguas tranquilas
De tus cinco lagunas, que abrieron sus pupilas
Sólo para mirarte yacente en las riberas,
Con tus adoratorios en forma de pirámide
En donde ardía el fuego del rubio Tonatiuh,
Frente al Popocatépetl y el Iztaccihuatl,
Alas que te cubren la espalda, con su blanco tisú
Ochenta y cuatro días resististe al embate
De los teuhtlis, combate de cañón y arcabuz
Contra flechas de silex, ¡oh, glorioso combate
Que esmaltó tus canales de sanguíneo granate!
¡Sólo así sucumbiste, por la espada y la cruz!
Conquistaste al sañudo conquistador hispano
Que en ti fincó su casa y acrecentó su riqueza
Y al regresar a España llevaba entre sus arcas
El más bello tesoro; tu color y tu luz
Prendaste a la Condesa Calderón de la Barca
Y cautivar supiste al gran hermana: Humboldt
Que un día te llamara CIUDAD DE LOS PALACIOS.
Y al Archiduque rubio que jugó a ser monarca
Y trazó tus calzadas desde Chapultepec
Su escala de poesía tendió sobre tu cielo
Nuestra insigne Sor Juana
Admirable el ingenio popular que se aguza
En la pícara gracia de tu pueblo risueño,
Cantinflas, al hombro su gabán
Y en los muros que gritan
Nuestro historia, en colores de Diego y de Siqueiros.
Cruzaron por Plateros, los ojos de Zapata. Los dorados de Villa…
Nuestra historia a caballo
Y en su carruaje sobrio, la presencia serena
De Don Benito Juárez
Yo soy la raza tuya, ciudad de los ojos negros
Tú también como el águila simbólica
Diariamente renaces mas serena con los ojos tendidos,
A la altura, que la altura es tu cuna y tu emblema.
Ciudad de mis mayores, de actitudes donosas,
A tus plantas florecen todo el año las rosas,
Plasmadas en la dulce leyenda del sayal
De la fe de tu pueblo. Esas rosas preciosas
Que engalanan las púas de tu bronco nopal.
Entre esas rosas quiero fervoroso ofrecerte mi fiel veneración,
Y siembres en la espera de un futuro radiante
La rosa que se enraíce sobre mi corazón.
Ciudad de mis mayores, de cutis de tezontle:
¡Recibe mi más bella declaración de amor!
DECLARACIÓN DE AMOR A LA CIUDAD DE MÉXICO
GUILLERMO LUZURIAGA
BERTHA PRADO
Siempre lo recordaré, no habremos ganado el premio… pero ganamos un recuerdo imborrable.
Descanse en Paz.
Jama
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