Archivo de Autores para Luis Monroy

28
ago
10

NiNingun problema.

Sí hay un tema que ha tenido exposición mediática en las últimas semanas es el tema de los NiNis. Los NiNis son un sector de los jóvenes mexicanos (entendiendo joven como aquel en el rango de edad comprendido entre los 15 y los 24 años) los cuales Ni estudian Ni trabajan, siendo la principal causa de ello la falta de oportunidades para hacerlo. ¿Cuántos NiNis hay en México? Para esa pregunta se cuenta con dos respuestas contradictorias entre sí:

De acuerdo a la ANUIES y al Dr. José Narro Robles, la cifra de NiNis en México es cercana a los 7 millones de jóvenes. Esto significaría que aproximadamente el 35% del total de jóvenes se encuentra en esta situación, implicando que el problema de los NiNis es mayúsculo y que pone en severo riesgo el desarrollo a futuro de México. Sin embargo, de acuerdo a los datos divulgados por el Secretario de Educación Pública (datos que se pueden encontrar en el documento “La situación actual de los jóvenes” elaborado por la CONAPO y disponible en su sitio web) la verdadera cifra de NiNis es de 285 mil jóvenes. Si bien esto no implica que no exista un problema, si disminuye la gravedad de éste al ser menor la cantidad de jóvenes en la situación de vulnerabilidad que representa no tener acceso a la educación y no contar con una fuente de ingresos monetarios.

Sin embargo ¿Por qué es tan amplia la diferencia entre las cifras?  ¿Qué cifra es la correcta?

La posible causa de la divergencia entre las cifras es que ambas conceptualizan de diferente forma el fenómeno de los NiNis. De acuerdo al documento de la CONAPO NiNi es aquel individuo que no realiza un trabajo remunerado, no estudia y tampoco realiza alguna labor doméstica. En cambio la definición más utilizada de NiNi lo concibei como aquel individuo que no estudia ni tampoco realiza un trabajo remunerado.

Eso nos lleva a otra pregunta ¿Cuál de las dos definiciones es la correcta? La falta de un consenso sobre que son los NiNis es lo que genera la diversidad de respuestas y de cifras.

A mi parecer, la definición que describe mejor el fenómeno de los NiNis es aquella que los caracteriza como el sector de la población joven que no estudia ni tampoco realiza una actividad laboral remunerada. Esta definición de NiNi  abarca a quienes solamente realizan trabajos domésticos y no estudian o trabajan, siendo contraria a la definición de CONAPO.

Esto se justifica puesto que la condición de realizar trabajos domésticos no implica que los individuos hayan optado libremente por esta opción. De hecho, ante la saturación de las universidades públicas y el mermado crecimiento económico, lo más probable es que quienes en la actualidad se dedican a labores domésticas sea porque no tuvieron otra opción. Se trata de NiNis que realizan una actividad, pero esta actividad no elimina las condiciones que los convierten en NiNis. Se trata de individuos cuyo capital humano en lugar de aumentar disminuye, pues cada día que pasa es un día en que no se encuentran preparándose ya sea académicamente o empíricamente.

Bajo esta definición y haciendo uso de las estadísticas oficiales referentes a la distribución de los jóvenes por condición de actividad (gráfico 1) de publicación más reciente, se calculó el porcentaje de NiNis existentes en México, siendo esta información presentada en el gráfico 2.

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Como se presenta en el gráfico la tasa de NiNis en México ronda el 20% del total de jóvenes, mostrando la gravedad de la situación.

En el corto plazo aquellos jóvenes que se encuentran excluidos de las dos esferas (educativa y laboral) que les permiten aumentar  su bienestar en el presente y a futuro, son más susceptibles de caer en el narcotráfico puesto que éste se presenta como una “opción” mediante la cual podrán mejorar sus condiciones de vida. En el largo plazo, los NiNis son un sector de la población que verá reducidas sus oportunidades de mejorar su bienestar, sentando las bases para que surja un círculo vicioso en el cual los descendientes de los actuales NiNis repliquen la situación de sus predecesores.

Y la situación de los NiNis no sólo les afecta a ellos mismos, sino que repercute en toda la sociedad. La generación actual de jóvenes representa el bono poblacional, por lo que si una cuarta parte de ella se encuentra en situación NiNi el desarrollo que el país alcance en un futuro será menor al que debería de haber sido. Esa cuarta parte que representan los NiNis significa una cuarta parte menos de científicos, de técnicos, de investigadores, de filósofos, de artistas. Es decir una cuarta parte menos de individuos que con su trabajo diario generan externalidades positivas para el resto de la sociedad.

Por ello es que es necesario brindarles a los NiNis la posibilidad de elegir de qué forma buscarán mejorar su bienestar, sin cerrarles sistemáticamente las opciones de la educación y del mercado laboral. Para ello es necesario incrementar la cobertura de la educación pública media superior y superior (que es el cuello de botella del sistema educativo nacional), mejorar su calidad para que los egresados encuentren trabajo en el mercado laboral, tomar las medidas necesarias para fortalecer el mercado interno y diversificar el mercado externo de tal forma que la economía crezca y con ello  se genere una mayor cantidad de empleos.

El tema de los NiNis nos afecta a todos y por ello es necesario que cuestionemos al gobierno sobre que se está haciendo para dar a este sector de la juventud la oportunidad de desarrollarse plenamente y con ello  de contribuir al desarrollo de México

Luis Angel Monroy Gómez Franco

14
ago
10

Un no tan nuevo proyecto socialista (Reseña del libro “De nuevo socialismo” de Jordi Sevilla)

La debacle del sistema comunista a principios de los años noventa constituyó un importante golpe para la izquierda mundial puesto que obligó a los diversos partidos de izquierda a redefinirse, dejando atrás los programas de corte marxista y buscando en su lugar un proyecto que  se opusiera a la embestida de la derecha.

Las diversas respuestas dadas por los partidos de izquierda si bien no fueron homogéneas, sí convergieron a una serie de ideas que habrían de generar lo que se consideraría la Tercera Vía. Este nuevo paradigma de la izquierda se situaba en el punto medio entre los extremos representados tanto por el Estado soviético y el libre mercado propuesto por los llamados “Neoliberales”. Sin embargo, la Tercera Vía no era un paradigma entendido de forma homogénea por todos los partidos de izquierda, por lo que había partidos situados en el centro del espectro político, como el New Labour de Blair o el PSD alemán de Schroeder, y otros situados en la centro-izquierda, como el PS francés o el PSOE, siendo estos dos últimos partidos los que más han avanzado una redefinición del socialismo para nuestro tiempo.

En el libro “De nuevo socialismo” de Jordi Sevilla es posible encontrar el proyecto  de socialismo que el PSOE propone como nueva guía para la izquierda.

El punto de partida en esta propuesta de izquierda se encuentra en la vinculación que hace Sevilla del socialismo con el proyecto racionalista emanado de la Ilustración. La racionalidad de la izquierda se halla en su propuesta de que mediante el uso del conocimiento racional, el ser humano puede tomar bajo sus riendas aquellos factores que impactan sobre su bienestar, de tal forma que tal impacto no sea negativo. Es de este postulado que emana la concepción utilitarista del Estado que enarbola el socialismo: Ya que el ser humano puede paliar los efectos que tiene sobre él el medio que le rodea, es posible hacer uso de la institución estatal con este propósito.

Sin embargo, Sevilla va más allá y recupera del proyecto Ilustrado los ideales de su movimiento inmediato: la Revolución Francesa. Es en la segunda parte del libro que Sevilla se aboca a describir la forma en que el nuevo socialismo ha de entender los ideales de aquella lucha, y es justamente en esta reinterpretación de los valores que guiaron a la Revolución Francesa, que el proyecto planteado por Sevilla resalta y se vuelve vigente no sólo para el PSOE.

La libertad para un socialista, no debe de restringirse a la visión “liberal” que corresponde a aquella de libertad negativa (por retomar la dicotomía establecida por Isaiah Berlin). Este tipo de libertad es aquella en que el individuo es libre en tanto que ningún otro individuo atenta en contra de sus derechos. La visión socialista de la libertad debe de trascender a esta visión e integrar aquella de libertad positiva (entendida como aquella en que los individuos son libres para alcanzar su máximo potencial como seres humanos). Así, Sevilla define al socialismo como un movimiento posliberal más que antiliberal. El socialismo no es el enemigo de la libertad que la derecha ha insistido en presentar, sino el movimiento que busca hacer de la libertad de la que gozan los individuos una libertad más amplia y estrechamente ligada a su bienestar.

A esta noción de libertad, la noción de igualdad está estrechamente vinculada, pues es mediante la igualdad de oportunidades que la libertad de desarrollarse plenamente es alcanzable. Sin embargo, Sevilla distingue  entre la igualdad de oportunidades de jure, es decir que en las leyes se establezca que todos tienen la oportunidad de aspirar a una situación mejor, en tanto que trabajen para ello, y la igualdad de oportunidades real, que supone minimizar el efecto de las diferencias sociales sobre el desarrollo de los individuos, de tal forma que sólo sean la habilidad y las preferencias de estos las que determinen su desarrollo. Mientras la derecha restringe la igualdad de oportunidades a una igualdad de jure, el socialismo debe de abocarse a conseguir la igualdad de oportunidades real. En ese sentido es que el socialismo debe de enfocarse en la construcción de un Estado en el que se garanticen tanto los derechos comúnmente llamados “liberales” como los derechos sociales. En pocas palabras, a lo que llama Sevilla, es a que el proyecto político actual de la izquierda socialista debe de ser la construcción de un nuevo Estado de Bienestar. Esto no significa reutilizar las herramientas usadas a mediados del siglo XX, sino a partir de un análisis racional encontrar las mejores herramientas para la construcción de este Estado de Bienestar, en el que además de garantizarse los servicios básicos, la salud y la educación escolar, deben de garantizarse los derechos a la información, si es que se busca que los individuos puedan desarrollarse plenamente en la actual sociedad del conocimiento.

Al igual que el Estado de Bienestar surgido a los años cincuenta, el nuevo Estado de Bienestar propuesto por Sevilla depende de un pacto social en el que todos sus miembros estén dispuestos a mantenerlo. Fue este punto el que originalmente causó que en los setentas el Estado de Bienestar original fuese atacado y desmantelado, tema que Sevilla aborda en el capítulo introductorio al referirse a la Rebelión de los Ricos (fenómeno que consistió en la negativa de la clase media de seguir manteniendo al Estado de Bienestar, a pesar de que su propio surgimiento fue posible por la existencia del Estado de Bienestar). Es en la conformación de este nuevo pacto social que se recupera la idea de Fraternidad. A diferencia de otras encarnaciones de la idea de fraternidad, estrechamente vinculadas a las concepciones supremacistas o excluyentes basadas en la raza o la nacionalidad, la propuesta de Sevilla se basa en la idea de que al ser todos miembros de una sociedad suscribientes de un contrato social, es posible convertir al vínculo ciudadano en el vínculo que permita cohesionar de nuevo al Estado de Bienestar. Al ser la ciudadanía el vínculo supremo entre los miembros de una sociedad (de nuevo, eso es viene de la Revolución Francesa) la construcción de un Estado de Bienestar tiene un  sustento más firme puesto que en lugar de concebir al Estado de Bienestar como el otorgamiento de privilegios a ciertos grupos, se trataría de expandir los derechos sociales a todos los miembros de la sociedad, basados en que todos al ser ciudadanos, deben de tener los mismos derechos.

Una opción socialista preocupada y ocupada en conseguir el bienestar de los individuos como entes sociales, entendiendo bienestar como la posibilidad de realizarse plenamente sin perder por ello las libertades ya ganadas, es una opción de la que poco se ha hablado en México. Si bien es cierto que se han lanzado propuestas para la construcción de un Estado de Bienestar en México, sería bueno que estas propuestas estuviesen inscritas en un proyecto más amplio, puesto que el Estado de Bienestar no es sino una herramienta para conseguir un objetivo más amplio. De ahí que considere que para los que nos consideramos de izquierda “De nuevo socialismo” sea una lectura imperdible.

Jordi Sevilla

Ficha: Sevilla, Jordi. De nuevo socialismo. Barcelona: Crítica, 2002.

Luis Angel Monroy Gómez Franco

17
jul
10

¿Independencia económica?

Ningún país es independiente económicamente. O por lo menos no lo es, en el sentido que popularmente se le da a ese término, que es él de no depender de ninguna forma de las relaciones económicas con otros países. La razón es muy simple, ningún país puede producir todo lo que necesita en el volumen que lo necesita. De ahí que todos los países necesiten vender algo a otro país para poder comprar otra cosa a otro país. Todos somos interdependientes.

Pongamos dos casos, en uno el país A exporta a 10 países diferentes y en otro, el país B exporta sus productos hacia un solo país.

El país A  depende poco de cada uno de los 10 países de forma individual. Ello debido a que la demanda por sus productos se haya dispersa en múltiples economías, cada una de ellas con su propia dinámica interna. Las fluctuaciones en una se ven aminoradas por las fluctuaciones en otra.

El país B por otro lado, depende totalmente de un solo país. Por ello las fluctuaciones en la economía interna de ese país impactan directamente sobre la economía del país B pues no hay nada que aminoré las variaciones en la demanda de sus productos.

¿En qué caso se encuentra México?. Del 100% de nuestras exportaciones, desde 1993 más del 80% de ellas ha estado dirigido hacia EE.UU. El sector externo mexicano se encuentra integrado casi de forma orgánica a la demanda del mercado estadounidense, por lo que las fluctuaciones que puedan ocurrir sobre esta demanda impactan de forma directa sobre el sector exportador mexicano y de ahí a la economía mexicana. Y el impacto no es menor ya que el valor de las exportaciones mexicanas desde 2003 ha rondado el 30% del valor total del PIB. Es decir las exportaciones mexicanas a EE.UU. tienen un valor de 24% de nuestro PIB. Somos pues, el país B.

El problema de esto es que nos vuelve extremadamente vulnerables a las fluctuaciones de la economía estadounidense, como acaba de ocurrir en 2008 y 2009. Para ello tomemos como ejemplo dos industrias de gran importancia para el sector externo: la de la maquinaria y la automotriz. La suma de los valores de las exportaciones de las dos industrias es aproximadamente el 55% del valor total de nuestras exportaciones.

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Como muestra el gráfico, a partir de 2004 las exportaciones mexicanas referentes al sector automotriz siguen la misma dinámica que el consumo norteamericano de automotores. A las reducciones en el crecimiento del consumo de automotores les correspondieron tasas de crecimiento menores por parte del sector exportador mexicano, hasta llegar a 2008 en que ocurre un desplome en la demanda interna estadounidense (como consecuencia del estallido de la crisis), que se vería reflejado a su vez en una caída severa de las exportaciones automotrices mexicanas. En 2009 el consumo de automóviles volvió a caer aunque en menor proporción, sin embargo las exportaciones automotrices decrecieron en mayor cuantía, en parte debido a que la economía mexicana ya resentía los efectos de la crisis.

Un patrón muy similar se puede observar en las exportaciones de maquinaria y la inversión fija norteamericana.

Se puede observar que al igual que en el caso de las exportaciones de automotores, las exportaciones de maquinaria siguen una dinámica casi igual a la de la demanda de estos bienes (que esta expresada como la inversión realizada en bienes fijos no residenciales, maquinaria entre ellos) existente en EE.UU.

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El problema del comercio exterior no es como algunos dicen que dependemos mucho de él, sino que dependemos excesivamente de un solo mercado. Esto trae como resultado que ante una caída en la demanda estadounidense tanto de bienes de consumo como de bienes de inversión las industrias exportadoras mexicanas no puedan paliar el efecto de esta contracción sobre sus ingresos y se conviertan en un amplio canal de transmición de las crisis.

Para reducir la vulnerabilidad de la economía mexicana frente al exterior es necesario que se brinden incentivos para que se diversifiquen los mercados a los que se dirigen nuestras exportaciones. Estos incentivos deben de ir mas allá de la firma compulsiva de tratados de libre comercio…

PD: Espero que esta entrada marque un reinicio de mis actividades en el Pachuco, cualquier comentario/queja/sugerencia/mentada son como siempre recibidas en la sección de comentarios de aquí abajo.

Luis Angel Monroy.

24
abr
10

Si las catedrales se cansaran de ser ruinas del fracaso de dios…(Sabina y Páez, 1998)

Las instituciones con el paso del tiempo se van deteriorando, y la Iglesia católica no es la excepción. Hoy en día podemos verle sumida en una de las más graves crisis de credibilidad y de solidez institucional en su historia reciente.

Si bien la Iglesia católica ha logrado sortear crisis mucho más severas en su pasado como el Cisma Oriente-Occidente, la separación de la Iglesia Anglicana, la reforma luterana y la unificación italiana con la consiguiente pérdida de territorios. Todos estos conflictos tenían su origen en disputas teológicas o meramente políticas, hacia los cuales la feligresía mostraba un verdadero desinterés o simplemente no tenía acceso a la información. En cambio la crisis por la que pasa hoy en día la Iglesia católica está estrechamente vinculada a su relación con la feligresía y ésta tiene acceso a la información en tiempo real gracias a las tecnologías de la información. De ahí que se asuma que la crisis actual pueda llegar a trastocar de una forma mucho más profunda a la estructura de la iglesia católica en todo el mundo ¿Será?

Pensemos en el caso de México, país que por lo menos nominalmente registra una alta concentración de católicos (que realmente lo sean ya es otro asunto). México es un país en que aproximadamente el 50% de su población se haya en alguno de los rangos de pobreza, 11% del total de la población en condiciones de pobreza extrema. A su vez la gran mayoría de esto pobres se haya concentrada en el ámbito rural (donde el clero católico aun ejerce una fuerte influencia) y para redondear los datos estadísticos en todo el país solamente el 20% de la población cuenta con acceso al internet (que es de todas las fuentes de información, la más vasta y la más libre de todas).

Dadas las condiciones de pobreza de gran parte de la población, su gasto destinado a adquirir información (léase periódicos, revistas, etc.) se reduce a los mínimos, si acaso se destina alguna parte de su ingreso a esta función. Si bien existe una televisión en la mayoría de los hogares del país, el tipo, la calidad y la cantidad de información  que se recibe a través de ella es por decir lo menos, muy deficiente en el caso de la televisión abierta. Así que si es el acceso a la información el que ocasionaría el debilitamiento en las relaciones entre la Iglesia católica y su feligresía a raíz de los casos de pedofilia, en el caso de México creo que no será ese el efecto.

Y además hay que considerar el hecho de que en muchas localidades sigue siendo la Iglesia católica la que realmente rige la vida diaria. Para muestra basta con observar lo que sucede en varias comunidades de Chiapas con aquellos miembros que no son católicos, normalmente son expulsados de ellas o sujetos a vejaciones por parte del resto de la comunidad, que azuzada por los líderes religiosos da muestras de una violenta intolerancia. O mejor aún el hecho de que está institución sea la que dictamine el actuar de un partido, cada vez que se aprueba o se intenta aprobar una disposición que va en contra de su doctrina.

Entonces ¿México será un país en que todo siga como si no hubiesen ocurrido los abusos y el clero católico siga siendo un grupo intocable por la ley debido a su poder popular? No, si es que quienes estamos informados actuamos al respecto. Ya va siendo tiempo de que la Iglesia católica deje de ser un ente privilegiado de la sociedad mexicana, que en muchas ocasiones puede incluso estar sobre el Estado y hacer lo que se le antoje, es pues tiempo de que las leyes que nos rigen a todos apliquen también sobre la iglesia. Y que quien sea responsable de un crimen lo pague, sin importar si pertenece a una iglesia u a otra. El papel de nosotros debe de ser entonces ejercer presión sobre el Estado (que hoy es renuente a hacerlo) a actuar en ese sentido.

No es que me alegre la crisis de la Iglesia católica (tampoco me molesta la verdad) pero ya va siendo momento que se juzgue a los criminales que la provocaron. Y ese juicio debe de ser llevado a cabo por el Estado, no por los mismos integrantes de la Iglesia. Si ello ocasiona un debilitamiento de esta, pues lástima pero dura lex sed lex.

Luis Angel Monroy Gómez Franco

17
abr
10

“En un mundo injusto el que clama por la justicia es tomado por loco.” León Felipe

¿Qué sucede cuando las instituciones encargadas de hacer justicia enfocan sus baterías contra uno de sus miembros? ¿Qué puede motivarles a hacer algo así, cuando el receptor de sus ataques no es sino alguien que busca que se haga justicia? La respuesta es, por más que suene repetitivo, la política.

Baltazar Garzón, víctima del poder que aun tiene el franquismo

Y es que no hay otra forma de entender el por qué el juez español Baltazar Garzón ha sido llevado a un proceso judicial tras intentar iniciar un proceso en contra del gobierno franquista (1939-1975).

El cargo  que se le imputa a Garzón es el de prevaricación, es decir que excedió sus facultades al intentar iniciar un proceso en contra de los responsables de los crímenes ocurridos durante el franquismo al existir una ley de amnistía general  desde 1977, que declaraba amnistiados todos los actos de intencionalidad política ocurridos antes de ese año.  Garzón justifica su intentona de iniciar un proceso en contra del franquismo alegando que las acciones llevadas a cabo por la dictadura franquista en contra de sus opositores no son actos de intencionalidad política sino crímenes de lesa humanidad, por lo tanto no pueden ser amnistiados.

Si bien el proceso judicial debe de seguir su camino, el simple hecho de que la acusación en contra de Garzón haya podido colarse hasta el tribunal supremo nos habla del poder que aun retienen los agentes del franquismo. Nos habla de que muchos de quienes se beneficiaron con el régimen aún permanecen en posiciones decisivas en la política española y que aún no ha habido la suficiente fuerza para retirarlos de esas posiciones.

Existen otros casos en que se ha juzgado lo ocurrido durante gobiernos dictatoriales como son Argentina y Chile. (éste último llevado por el propio Garzón) En estos se reconocieron los crímenes cometidos, se juzgó a los culpables de ellos. El objetivo de esto no era una simple caza de brujas o una venganza llevada a cabo por las víctimas. Se trataba de esclarecer el pasado, de saber qué se hizo, por órdenes de quien, por qué se cayó en eso.  Simplemente se trata de dar al presente y al futuro de cada nación una base sustentada en la verdad, en el reconocimiento del pasado.  Quizá valdría recordar que países como Rusia ha estado dispuesta a reconocer los crímenes del estalinismo, siendo el caso más significativo la conmemoración de este año de la masacre de Katyn, llevada a cabo tanto por autoridades rusas como polacas, un paso esencial para la reconciliación de ambos países.

El caso español muestra que hay sectores que prefieren que el pasado siga siendo ignorado, ante la imposibilidad de poder seguir manteniendo una mentira estatal como aquella de que “era necesario acabar con los enemigos del Estado.” Muestra que hay sectores que para proteger su presente son capaces de sacrificar el futuro.

Los enemigos del futuro español, son quienes se niegan a juzgar el pasado

Y es que si los franquistas consiguen su objetivo y logran inhabilitar a Garzón y con ello todo proceso en contra del franquismo, seguirán existiendo la división que aun permea en España entre quienes consideran al franquismo una época excepcional para España, y otros la larga noche que expulso a muchos españoles de su propia tierra (ya sea a otras o de esta vida). Si se inicia un proceso en contra del franquismo, la verdadera reconciliación nacional en España estará más cerca de ocurrir, una reconciliación basada en reconocer el pasado, en hacerlo propio y no simplemente ignorarlo bajo una ley de amnistía.

España merece un futuro que se sustente sobre un pasado que ya ha sido juzgado y no simplemente ignorado,  merece que por lo menos en esta ocasión, la justicia no quede supeditada a la política.

Luis Angel Monroy Gómez Franco

09
abr
10

“Dales la vuelta, cógelas del rabo (chillen, putas), azótalas,…”

Las palabras son compañeras nuestras en cualquier actividad que realicemos, sin ellas simplemente no nos podríamos comunicar y ni siquiera lograríamos articular nuestros pensamientos. Cada palabra tiene asociada a si misma uno o más conceptos, siendo estos los que le dotan de un significado. Sin embargo ¿Qué sucede si una palabra es sistemáticamente usada en un sentido diferente al concepto al que inicialmente estaba asociada? En el largo plazo a la palabra se le terminará asociando este otro concepto diferente al original, y el lenguaje se habrá modificado y con ello permanecerá vigente.

Empero, ¿Qué pasa si una palabra es mal empleada en la política? ¿Qué sucede si se utiliza un adjetivo para describir algo que es ajeno al concepto detrás del adjetivo? ¿Qué pasa si yo a Obama le llamo socialista y a Calderón fascista? Es aquí donde entra el papel que juegan los sentimientos. Puesto que una palabra no sólo evoca a un concepto sino en muchas ocasiones a imágenes, recuerdos u otras construcciones mentales elaboradas en torno al concepto hacia las cuales el sujeto tiene una respuesta sentimental.

Tomemos el caso de la población norteamericana que asocia el concepto de socialismo a la URSS y la respuesta emocional que se tiene hacia esta imagen es la de temor, rencor y otras emociones de este tipo, a causa de la labor de propaganda realizada por el gobierno norteamericano durante la guerra fría. A través de esta manipulación, las palabras y los conceptos se convierten en armas poderosísimas, puesto que la carga emocional con que se les dota tarda mucho en desvanecerse.

El ejemplo de la asociación de Obama con el socialismo a raíz de su propuesta de reforma sanitaría es sumamente ilustrativo. Si bien es cierto que ese tipo de reformas pueden caer dentro del esquema de acción de una de las doctrinas socialistas moderadas (la socialdemocracia por ejemplo) no es a estas doctrinas a las que se le asoció sino a la doctrina socialista marxista que para el gran público norteamericano es la única doctrina socialista existente.  Con ello se buscaba que la carga emocional negativa de la palabra afectara la posición de la población con respecto a la reforma y de acuerdo a varios comentaristas la jugada le resulto a la derecha norteamericana, puesto que el apoyo inicial a la reforma comenzó a decrecer tras la campaña de mercadotecnia política de los republicanos.

Una palabra puede ser tan efectiva como una imagen.

Sin embargo la manipulación de los conceptos no es monopolio de la derecha política sino también de la izquierda. El mejor ejemplo de ello es la frecuencia con se utiliza el término “fascista” para describir cualquier posición de derecha. Aquí el problema es mayor puesto que en los “análisis” de ciertas izquierdas se utiliza el término para describir al gobierno de Felipe Calderón. Revisemos este “análisis” contrastando algunas características del gobierno de Calderón con algunas de aquellas que definen al fascismo:

La primera de ellas es que ante todo un régimen fascista se haya apoyado en estructuras de índole corporativa, es decir el apoyo de las masas hacia el régimen (puesto que el fascismo en un principio es un movimiento de masas, provenientes de la clase media en su mayoría) se haya encuadrado en instituciones que asemejan la estructura militar. ¿El gobierno de Calderón se haya sustentado por organizaciones de este tipo? Es más ¿El gobierno de Calderón en algún momento logró movilizar a la clase media, fuera de la elección?.

La segunda característica que compararemos aborda la definición política del fascismo y el gobierno calderonista. Los movimientos fascistas se asumían a sí mismos como antisocialistas, anticonservaduristas (que ello no implicaba que estuvieran dispuestos a aliarse con sectores conservadores por pragmatismo político) y anticapitalistas (que si bien una vez convertidos en regímenes se aliaban a los grandes industriales, en un principio en su base de apoyo si había sectores anticapitalistas). El gobierno de Calderón obviamente no es anticonservadurista, sino todo lo contrario y su base de apoyo nunca estuvo formada por sujetos anticapitalistas así que tampoco encaja dentro de este aspecto de los fascismos.

Por último y para no alargar demás esta entrada queda considerar si acaso Calderón  ha decidido llevar una política de organización económica dirigida por una planificación estatal dentro de la cual los agentes particulares podían realizar sus actividades pero siempre cumpliendo primero las obligaciones que se les marcaba. Creo que es obvio que esto es todo lo contrario a lo que ha hecho el presente gobierno.

La seriedad dle análisis de ciertas "izquierdas"

Es cierto que el uso de las cargas emocionales vinculadas al lenguaje es una herramienta de marketing político, y que por ello puede ser aprovechada por los partidos. Mi objetivo no es que todos salgamos a pedir que se dejen atrás estás medidas, sería absurdo puesto que forman parte de la misma política. Lo que sí quiero dejar en claro es que como receptores de estos mensajes debemos de cuestionarnos sobre si los supuestos “análisis” llevados a cabo por la izquierda o derecha son ciertos, o si los epítomes lanzados realmente encajan con lo que se quiere describir. Cuestionar esto es un primer gran paso en la dirección correcta para fortalecer a la democracia.

18
mar
10

“Y me hablaron de futuros fraternales, solidarios…” (Cuba y la izquierda)

Por mucho tiempo el gobierno de Cuba y la revolución que le llevo al poder (1956-1959),  fueron el norte hacia el cual la izquierda latinoamericana miraba. Cuba dejó de ser una isla caribeña productora de azúcar y se convirtió en el símbolo en que los latinoamericanos veían cristalizado el anhelo de una sociedad mejor y de emanciparse de la potencia de la zona.

Fidel Castro en la toma de posesión de Carlos Salinas de Gortari

Pero llegaron los noventas, y con ellos la desaparición de la URSS. El socialismo real dejaba de ser visto como una opción viable para una sociedad mejor y Cuba, renuente a abandonar el sistema, se convirtió en una capsula de tiempo, a la cual, desafortunadamente, el auge de los derechos humanos aún no ha llegado.

Esta disyuntiva de ponderación de factores, es la que se le presenta a la izquierda latinoamericana. Y es que ante cualquier cuestionamiento al gobierno de la isla respecto a las libertad de expresión, los sectores comunistas se lanzan sobre quien realizó el cuestionamiento para descalificarle como “agente del imperialismo” “ingenuo” u otros adjetivos de similar talante. En cambio, cuando se guarda silencio respecto a lo que sucede en Cuba, la izquierda es descalificada por los menos radicales y por los demócratas (o que se dicen).

Sin embargo, aunque pareciere que la cuestión es encontrar el punto que disminuya los ataques de ambos flancos, en realidad es mucho más profunda. Definirse en torno al tema de Cuba implica que la izquierda latinoamericana se defina a sí misma, que defina  cuales han de ser los ideales y objetivos que guíen su actuar.

Visto de ese modo la disyuntiva actual se presenta también como una oportunidad para crear una izquierda con visión de futuro, pero plenamente consciente de su pasado. Por ello es necesario retomar parte del cuadro ideológico de la Revolución Cubana pero no los ideales propios a un modelo cuyo fracaso para conducir a una sociedad mejor son patentes a la vista.

Los ideales que hay que retomar de la Revolución cubana  son aquellos que enarbolaba en un principio, cuando aún se combatía en Sierra Maestra: la necesidad de luchar en contra de la pobreza crónica que se aloja en nuestros países, de luchar contra la desigualdad económica tan apabullante que existe en América latina, luchar por abrir a todos los individuos la oportunidad para desarrollarse; todo ello con el único objetivo de conseguir lo que hace 51 años el propio Fidel asumía como su meta (y que parece haber olvidado):  “Una democracia verdadera, con absoluto respeto a la dignidad del hombre, donde prevalezcan todas las libertades humanas bajo un régimen de justicia social, porque los pueblos de América no quieren ni libertad sin pan ni pan sin libertad” (2 de mayo de 1959).

Estos son los ideales que deberían guiar a la izquierda latinoamericana, y consecuente a ello, debe de condenar las agresiones que el gobierno castrista ha realizado en contra de quienes ejercen su derecho a disentir. No significa esto que se deba de realizar una intervención directa (que ya bastante ha sufrido Latinoamérica por acciones de este tipo) sino de hacer ver al gobierno comunista que de seguir esa línea habrá de quedarse sólo, pues ante todo es necesario respetar la soberanía de los pueblos.

La izquierda latinoamericana debe de abandonar los dogmas propios al socialismo real si es que quiere seguir siendo la fuerza que ha de llevar una Latinoamérica a convertirse en un continente del cual sus hijos no tengan que huir. El desarrollo latinoamericano no debe de convertirse en un nuevo Saturno, que termine por devorar a sus hijos.

Luis Angel Monroy Gómez Franco

11
mar
10

La política en la universidad

¿Cuál es la función de la Universidad Nacional? Es una pregunta que ha rondado la cabeza de infinidad de pensadores y sobre ella hay una gran cantidad de reflexiones. De ellas recupero la que da Vargas Llosa como respuesta a la pregunta: “La función original de la Universidad es la  preservar, crear y transmitir cultura” a la cual me permitiría añadir que en el caso de las universidades públicas  esta preservación, creación y transmisión de cultura ha de estar abierta a cualquier individuo, sin distingos de tipo económico.

Sin embargo hay sectores dentro de ¿la comunidad estudiantil? (la pregunta viene porque curiosamente uno nunca les ve estudiando) que exigen y demandan que la Universidad sea baluarte de una posición ideológica, que la Universidad entre toda como un agente político, que las aulas se cierren para realizar marchas y mítines en apoyo a x o y grupo.  En resumen, exigen que la Universidad entre de lleno a la política.

De antemano aclaro que me parece un esfuerzo inútil intentar darle el carácter de científico a algo que es meramente valorativo como es la posición que uno puede tener frente a una postura política o ideológica. Dicho ello, me parece que la postura de volver a la Universidad y a su cuerpo de integrantes (profesores, estudiantes, etc.) en agentes políticos es sacrificar a una de las instituciones que mayores beneficios sociales otorgan por un motivo absurdo.

Para entrar en la  arena política es necesario asumir una bandera ideológica, ya sea de derecha o de izquierda. Si se pretende que los estudiantes y profesores como entes que forman a la Universidad entren a esta arena (porque las marchas, los paros y ese tipo de acciones eso significan) deben de abrazarse a una posición ideológica y hacer a un lado el proceso de confrontación y de cuestionamiento de ideas que rige el proceso de generación de conocimiento en las universidades. No importa que se abrace la posición “crítica” de un tema, al momento en que se le trata como materia ideológica y no objeto de estudio, se deja de estudiar y se empieza a predicar, volviendo a la “crítica” en dogma.

Si un profesor hace labor política desde su posición, traiciona la confianza que el estudiante tácitamente coloca en él cómo proveedor de herramientas y conocimientos, corresponde a esta confianza con limitar a una sola perspectiva la forma de abordar un tema (o peor aún omite hechos que puedan poner en duda lo que “enseña”) y al final termina por volver al estudiante en un muñeco de ventrílocuo.  El caso opuesto es el estudiante que sabotea las clases que dan un punto de vista diferente al propio, aquel que en lugar de someter sus ideas al cuestionamiento que en la universidad tiene lugar, busca imponerlas cerrando salones y profiriendo gritos. El estudiante que prefiere cerrar la universidad para apoyar una bandera ajena a la universidad, traiciona su carácter de estudiante y se convierte en activista político.

No estoy diciendo que estudiantes y profesores debamos aislarnos de la sociedad y trepar por la torre de marfil de la academia.  La  cuestión es que no podemos integrarnos a la política bajo ese carácter. De hacerlo habremos de hacerlo como ciudadanos, y lo hemos de hacer en los foros que estén diseñados para la expresión política (que van desde la calle hasta blogs como éste). SI queremos apoyar una causa, y  ello significa que tendremos que dejar  de asistir a clases por un día, hagámoslo, vayamos a las manifestaciones en nuestro carácter de convencidos de esa posición, pero no cerremos la universidad, no cerremos el foro de dialogo de ideas.

No sacrifiquemos a la universidad por un cortoplacismo carente de visión, en el largo plazo son las habilidades, los conocimientos y las experiencias que adquirimos en la Universidad lo que nos permitirá hacer de nuestro país un mejor lugar. Cerrar un día los salones, negarnos a confrontar ideas, es poner en riesgo nuestra capacidad de aportar algo favorable al país en un futuro.

¡No al paro del 16 de marzo !

Luis Angel Monroy Gómez Franco

25
feb
10

La economía mexicana y los efectos del duo no-dinámico.

Esta semana bien podría decirse que estuvo llena de noticias que de una u otra forma tenían que ver con la economía: por un lado tenemos el pleito inagotable entre Carlos Salinas de Gortari (CSG) y Ernesto Zedillo Ponce de León (EZPL) sobre quién fue el responsable de la severa crisis de 1995, aunado claro su propuesta de que el empresariado se lance a por las instituciones bancarias y financieras que operan en el país.  La otra noticia fue que ahora ya tenemos el dato oficial concerniente a la caída del PIB con motivo de la crisis: 6.5%

El duó no-dinámico

El duo no-dinámico

Hubo dos tipos de reacciones entre comentaristas y los académicos: por un lado aquellos que dijeron que dentro de lo malo no fue tan malo, pues había estimaciones peores y otros que dijeron que era lo suficiente como para hacer saltar los problemas estructurales que padece nuestra economía. Siendo sinceros las dos partes tienen razón: la primera, porque en realidad hubo momentos de 2009 en que la economía cayó más allá del 6.5% por lo que el que se diera una leve disminución en la caída es excelente noticia. Sin embargo, el problema real es que la economía mexicana se había estancado desde 2006 y lo poco crecido de 2006 a 2009 la crisis lo echó para abajo. A la vez la población siguió aumentando y con ello sus necesidades. Al mismo tiempo miembros de ésta se integraban a la población económicamente activa (PEA) pero, ante la falta de crecimiento en la producción, se vieron obligados a mantenerse en el desempleo o en el subempleo.

La cuestión es que a pesar de que se nos repitió incansablemente que la crisis vino de fuera, la economía mexicana ya se encontraba sumamente debilitada:

Como se puede apreciar en el gráfico, el crecimiento del PIB a partir de 2006 disminuye sustancialmente hasta llegar al decaimiento franco de 2009. Es decir, que durante todo el gobierno de Calderón…la economía mexicana no ha hecho sino ir disminuyendo su ritmo. Esto echa por tierra la hipótesis de que el estado de franca decadencia en que se halla la economía nacional (hoy mas que nunca nos conviene que a los estadounidenses les vaya bien, nuestra economía depende de ellos) era causa de la crisis que vino del norte del Río Bravo. Más aun si se toman también en consideración las tasas de crecimiento del gobierno de Vicente Fox.

Si se les incluye en el análisis, es notable que durante la primera mitad de su gobierno el PIB practicamente no creció nada, e incluso en el primer año de su administración se registro un decrecimiento que habría de revertirse sino hasta 2003. Tampoco se debe de olvidar que fue el gobierno de Vicente Fox el que obtuvo mayores rendimientos de renta petrolera y que en lugar de invertirse la mayor parte se fue a cuenta corriente. ¿Qué no serían los gobiernos de los empresarios los que reactivarían la economía? Evidentemente no lo lograron hacer y ante la crisis su actuación está dejando mucho que desear.

Ahora, el argumento posible es que todo se debe a que el PRI dejó a la economía en un estado de franca decadencia y que ante eso, ni el mejor economista podría diseñar una política adecuada. Lo cierto es que tras la crisis de 1995 (que siguen siendo motivo de discusión y de análisis entre círculos políticos y académicos tanto sus orígenes como que tan adecuadas fueron las medidas que se tomaron) la economía nacional tuvo márgenes de crecimiento bastante amplios, finalizando el milenio con un crecimiento de alrededor del 6%. ¿Entonces estábamos mejor con el PRI? No, de sobra se sabe que el régimen político priísta ya estaba en un franco agotamiento y que además los economistas priístas también cometieron sus grandes errores (la crisis del 95 es ejemplo de ello).

A lo que quiero llegar es que a pesar de todo esto, los últimos tres años del gobierno de EZPL encaminaron a la economía a un ritmo de crecimiento adecuado para las necesidades del país (que si esto se debió a la burbuja dotcom es posible, pero ¿Qué no el gobierno de Vicente Fox también durante la mayor parte de su sexenio tuvo ante sí un panorama económico tranquilo?) y que al llegar los que se supone sabían mas de estos asuntos, este crecimiento se desvaneció.

Para cerrar esta entrada les dejo un dato que quizá les parezca interesante y espero sus opiniones:

Luis Angel Monroy Gómez Franco

19
feb
10

Regresiones históricas

“La historia se repite a sí misma dos veces, la primera en forma de comedia, la segunda en forma de farsa”  diría Marx al observar a Napoleón III llegar al poder mediante un golpe de Estado de la misma forma que su tío, Napoleón I. Si bien es cierto que el  comentario no es más que una forma irónica de describir un hecho histórico de hace siglo y medio (de ahí que no deba de ser tomada de forma literal, toda la teoría histórica de Marx se basa en lo contrario, en los cambios en la estructura)  el comentario bien valdría para describir lo que sucede con el partido de la revolución institucionalizada.

El PNR, partido antecesor del PRI, fue fundado en 1928 por el Gral. Plutarco Elías Calles con el objetivo de crear una institución política en que las diferencias políticas no fueran dirimidas a tiros sino mediante acciones políticas. En términos operativos, ello supuso juntar en un solo organismo políticos a todos los partidos regionales, grupos y líderes que se vinculaban a sí mismos con la Revolución con el objetivo de que las luchas políticas entre la llamada “familia revolucionaria” ya no desembocaran en connatos de golpes de Estado. ¿Cómo se juntarían y se mantendrían unidos? Bajo el poder político del Jefe Máximo de la Revolución, quien de 1928 a 1934 sería el encargado de decidir el destino de cada uno de los grupos políticos en el país.

Regresemos al 2010. El PRI gobierna en la mayoría de los Estados del país, además es el partido con el que existe mayor afinidad por parte de la población (de acuerdo a los datos del Monitor Mitofsky ) lo cual se  confirma con los resultados electorales de 2009. A su vez, es el que encabeza todas las encuestas concernientes a las elecciones presidenciales de 2012 (ojo, incluso sin ningún candidato). Hasta aquí parecería ociosa la comparación con el PNR, sobretodo porque el primero era un partido de partidos y el PRI es el único partido cuya presencia es realmente de índole nacional. Sin embargo hay dos aspectos fundamentales en el que pareciera que el PRI de 2010 se empeña en parecerse al PNR de 1928.

El primero de ellos es la falta de una ideología real de partido, se dicen socialdemócratas pero lo que hay dentro del PRI no son diferentes percepciones de la socialdemocracia. Dentro del PRI en términos ideológicos uno puede encontrar a nacionalistas, “neoliberales”, socialdemócratas y otros grupos; es decir la ideología no es factor de unión. Esta carencia ideológica ha regresado al PRI al papel original del PNR; ser la institución en donde se dirimían los pleitos políticos evitando la violencia. Es más una maquina ganadora de elecciones que un partido con programa y una serie de propuestas históricas generadoras de ideología.

El otro punto fundamental y que deriva del primero, es que es un partido que funciona en realidad desde el ámbito regional. Es decir son los gobernadores priistas los encargados de operar la maquinaria política para conseguir las diputaciones, las municipalidades y las curules en el Senado. De igual forma son los gobernadores los que dan línea de acción a los diputados locales sobre que propuestas aprobar y cuáles no. La dirigencia nacional parecería más una coordinación entre los diversos cacicazgos que una dirigencia encargada de generar una política nacional de partido. Los priistas de partido, es decir los que dependen del partido y no de algún gobernador son minoría y no han logrado transformar al PRI en un partido que sea algo más que una maquina de votos.

Sin embargo algo ha evitado que el PRI se vaya a un enfrentamiento interno como ocurrió en 2006. El PNR requería de una figura externa que dirimiera los conflictos (el mejor ejemplo Portes Gil vs Ortiz Rubio) ¿Este PRI también? O será que poco a poco han comenzado a construir un verdadero partido…

¿Tú qué piensas?

Luis Angel Monroy Gómez Franco




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