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“Dales la vuelta, cógelas del rabo (chillen, putas), azótalas,…”


Las palabras son compañeras nuestras en cualquier actividad que realicemos, sin ellas simplemente no nos podríamos comunicar y ni siquiera lograríamos articular nuestros pensamientos. Cada palabra tiene asociada a si misma uno o más conceptos, siendo estos los que le dotan de un significado. Sin embargo ¿Qué sucede si una palabra es sistemáticamente usada en un sentido diferente al concepto al que inicialmente estaba asociada? En el largo plazo a la palabra se le terminará asociando este otro concepto diferente al original, y el lenguaje se habrá modificado y con ello permanecerá vigente.

Empero, ¿Qué pasa si una palabra es mal empleada en la política? ¿Qué sucede si se utiliza un adjetivo para describir algo que es ajeno al concepto detrás del adjetivo? ¿Qué pasa si yo a Obama le llamo socialista y a Calderón fascista? Es aquí donde entra el papel que juegan los sentimientos. Puesto que una palabra no sólo evoca a un concepto sino en muchas ocasiones a imágenes, recuerdos u otras construcciones mentales elaboradas en torno al concepto hacia las cuales el sujeto tiene una respuesta sentimental.

Tomemos el caso de la población norteamericana que asocia el concepto de socialismo a la URSS y la respuesta emocional que se tiene hacia esta imagen es la de temor, rencor y otras emociones de este tipo, a causa de la labor de propaganda realizada por el gobierno norteamericano durante la guerra fría. A través de esta manipulación, las palabras y los conceptos se convierten en armas poderosísimas, puesto que la carga emocional con que se les dota tarda mucho en desvanecerse.

El ejemplo de la asociación de Obama con el socialismo a raíz de su propuesta de reforma sanitaría es sumamente ilustrativo. Si bien es cierto que ese tipo de reformas pueden caer dentro del esquema de acción de una de las doctrinas socialistas moderadas (la socialdemocracia por ejemplo) no es a estas doctrinas a las que se le asoció sino a la doctrina socialista marxista que para el gran público norteamericano es la única doctrina socialista existente.  Con ello se buscaba que la carga emocional negativa de la palabra afectara la posición de la población con respecto a la reforma y de acuerdo a varios comentaristas la jugada le resulto a la derecha norteamericana, puesto que el apoyo inicial a la reforma comenzó a decrecer tras la campaña de mercadotecnia política de los republicanos.

Una palabra puede ser tan efectiva como una imagen.

Sin embargo la manipulación de los conceptos no es monopolio de la derecha política sino también de la izquierda. El mejor ejemplo de ello es la frecuencia con se utiliza el término “fascista” para describir cualquier posición de derecha. Aquí el problema es mayor puesto que en los “análisis” de ciertas izquierdas se utiliza el término para describir al gobierno de Felipe Calderón. Revisemos este “análisis” contrastando algunas características del gobierno de Calderón con algunas de aquellas que definen al fascismo:

La primera de ellas es que ante todo un régimen fascista se haya apoyado en estructuras de índole corporativa, es decir el apoyo de las masas hacia el régimen (puesto que el fascismo en un principio es un movimiento de masas, provenientes de la clase media en su mayoría) se haya encuadrado en instituciones que asemejan la estructura militar. ¿El gobierno de Calderón se haya sustentado por organizaciones de este tipo? Es más ¿El gobierno de Calderón en algún momento logró movilizar a la clase media, fuera de la elección?.

La segunda característica que compararemos aborda la definición política del fascismo y el gobierno calderonista. Los movimientos fascistas se asumían a sí mismos como antisocialistas, anticonservaduristas (que ello no implicaba que estuvieran dispuestos a aliarse con sectores conservadores por pragmatismo político) y anticapitalistas (que si bien una vez convertidos en regímenes se aliaban a los grandes industriales, en un principio en su base de apoyo si había sectores anticapitalistas). El gobierno de Calderón obviamente no es anticonservadurista, sino todo lo contrario y su base de apoyo nunca estuvo formada por sujetos anticapitalistas así que tampoco encaja dentro de este aspecto de los fascismos.

Por último y para no alargar demás esta entrada queda considerar si acaso Calderón  ha decidido llevar una política de organización económica dirigida por una planificación estatal dentro de la cual los agentes particulares podían realizar sus actividades pero siempre cumpliendo primero las obligaciones que se les marcaba. Creo que es obvio que esto es todo lo contrario a lo que ha hecho el presente gobierno.

La seriedad dle análisis de ciertas "izquierdas"

Es cierto que el uso de las cargas emocionales vinculadas al lenguaje es una herramienta de marketing político, y que por ello puede ser aprovechada por los partidos. Mi objetivo no es que todos salgamos a pedir que se dejen atrás estás medidas, sería absurdo puesto que forman parte de la misma política. Lo que sí quiero dejar en claro es que como receptores de estos mensajes debemos de cuestionarnos sobre si los supuestos “análisis” llevados a cabo por la izquierda o derecha son ciertos, o si los epítomes lanzados realmente encajan con lo que se quiere describir. Cuestionar esto es un primer gran paso en la dirección correcta para fortalecer a la democracia.


1 Respuesta a ““Dales la vuelta, cógelas del rabo (chillen, putas), azótalas,…””


  1. 1 Edna Paulet
    12/04/2010 a las 8:36 PM

    Y hablando del lenguaje es complicado… concuerdo contigo siempre hay que cuestionar de donde vienen las críticas y si están fundamentadas; especialmente cuando posturas ideológicas, por ejemplo, se utilizan como insulto. Algo parecido pensaba hace poco. Muchos tendemos a ser bastante intensos con respecto a las ideologías, y más defendiéndolas… he decidido que me chocan los extremos (en todo sentido). Apoyo totalmente el punto medio de Aristóteles: todo en esta vida tiene matices: no hay ni 100% “bueno o malo”. Toda herramienta puede ser convertida en arma. Justo como la palabra… y qué mejor manera de defendernos que el observar los matices de x cosa y quedarnos con lo positivo y desechar lo negativo?


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